Presenta un color amarillo pálido brillante con lágrima fina y rápida.
En nariz ofrece aromas salinos y a levadura, con toques cítricos y de almendra amarga.
En boca es seco, ligero y fresco, con una acidez vibrante y un final ligeramente amargo que invita a seguir bebiendo.
7-9 ºC
Ideal para acompañar jamón, frituras variadas y todo tipo de mariscos frescos.
La Manzanilla La Guita no es solo un vino; es una ventana a la historia y la tradición de Sanlúcar de Barrameda. Representa la pureza y la singularidad de un estilo de crianza que solo puede darse en esta privilegiada zona de la costa gaditana. Con una identidad marcada por la frescura y la delicadeza, esta Manzanilla se ha consolidado como un referente indiscutible para los amantes de los vinos generosos españoles.
La Manzanilla La Guita nace de la mano de Grupo Estévez, una bodega con profundas raíces en el Marco de Jerez y, más concretamente, en la emblemática localidad de Sanlúcar de Barrameda. La ubicación de sus instalaciones es estratégica, en pleno Barrio Alto, un enclave que se beneficia directamente de la influencia de los vientos húmedos de poniente. Estas brisas marinas son un componente esencial en el proceso de crianza de la Manzanilla, aportando esa frescura y carácter salino que la definen.
El nombre «La Guita» tiene un origen curioso y entrañable, ligado a la figura de Don Domingo Pérez Marín, fundador de la bodega Hijos de Rainera Pérez Marín, precursora de Grupo Estévez. Se dice que Don Domingo, al interesarse por la compra de vino, solía preguntar si el vendedor tenía «guita». En aquel entonces, «guita» no solo se refería al cordel, sino también a dinero, una anécdota que bautizó a esta icónica Manzanilla. La marca, registrada por primera vez en 1908, ha perdurado en el tiempo, convirtiéndose en sinónimo de calidad y autenticidad.
La Manzanilla La Guita ostenta con orgullo la Denominación de Origen Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda. Esta DO es la más pequeña de España, pero no por ello menos importante. Su especificidad geográfica y las condiciones climáticas únicas de Sanlúcar de Barrameda, bañada por el Atlántico y el río Guadalquivir, son fundamentales para el desarrollo del velo de flor, esa capa de levaduras que protege el vino y le confiere sus características organolépticas inigualables.
La Manzanilla La Guita se elabora exclusivamente a partir de la variedad de uva Palomino Fino, la joya de la corona del Marco de Jerez. Esta uva blanca, de ciclo medio y maduración temprana, es capaz de expresar la mineralidad y la finura del terruño sanluqueño de manera excepcional.
El proceso de elaboración se centra en una crianza oxidativa bajo velo de flor, un método tradicional que se lleva a cabo en botas de roble americano. Este sistema de soleras y criaderas permite una renovación constante del vino, asegurando que cada botella conserve la frescura y la complejidad característica de la Manzanilla. El resultado es un vino de 15.0% de alcohol, equilibrado y elegante, que refleja la meticulosidad y el respeto por la tradición en cada etapa de su creación.
La versatilidad de la Manzanilla La Guita la convierte en una elección ideal para una amplia gama de ocasiones y platos. Su carácter fresco, seco y con un toque salino la hace especialmente apta para realzar los sabores de productos del mar.
Es un compañero excepcional para el jamón ibérico, donde su finura corta la grasa y limpia el paladar. Las frituras, desde las más delicadas hasta las más contundentes, encuentran en La Guita un contrapunto perfecto, aportando ligereza y frescura. Los mariscos, ya sean crudos, a la plancha o cocidos, se ven realzados por la mineralidad y la sutil acidez de esta Manzanilla, creando armonías memorables.
Para disfrutar de la Manzanilla La Guita en su máximo esplendor, es importante conservarla adecuadamente. Al ser un vino generoso con un proceso de crianza biológica, se recomienda mantener las botellas en posición vertical, en un lugar fresco y oscuro, con una temperatura constante. Una vez abierta, es aconsejable consumir la botella en un corto periodo de tiempo para preservar su frescura y evitar la oxidación excesiva del velo de flor.